La integración masiva de pantallas de alta resolución en el día a día ha transformado la "oficina tradicional" en un entorno de alta demanda atencional. El entorno laboral moderno y la carga visual se ven influenciados directamente por la densidad de información y la disposición geométrica de los equipos.
Desde una perspectiva puramente organizativa, es vital entender que el espacio de trabajo no es estático; debe adaptarse a la profundidad de campo que el ojo humano requiere para procesar datos sin tensión postural.



